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Cómo hacer la compra cuando estás a dieta

En muchas ocasiones, uno de los grandes problemas que encontramos dentro de la alimentación es no saber realizar una organización adecuada. Podemos encontrar desde planificar menús, seleccionar productos de temporada, mirar las etiquetas alimentarias y sin ninguna duda “la planificación de la compra“.

¿Por qué es tan importante hacer una buena planificación de la compra?

Una compra óptima nos garantiza que NO seleccionemos productos de baja calidad nutricional y que no nos benefician para nada. Todos conocemos que las estrategias de marketing en las grandes marcas son casi manipuladoras. En muchas ocasiones, lo primero que nos encontramos en estas grandes superficies son algunos productos tentadores para ya entrar en primer contacto con ellos. Así, si tenemos que comprar jabón y por casualidad pasamos por la zona de chocolate, es muy probable que acabes comprando. Por otro lado tenemos en la zona de cajas, la zona de compra impulsiva como el snacks muy energéticos y de poco valor nutricional, esto está bien planificado por si acaso pasaste de largo de la zona interesante, que te puedas llevar algo nutricionalmente no saludable.

Qué debemos hacer para conseguir realizar compras eficaces:

  1. Primero de todo planificar nuestro menú semanal con sus ingredientes y estimar que vamos a necesitar para realizar éste. De esta manera tenemos una base sobre la que podemos movernos.

  2. En segundo lugar, hacer un listado óptimo de todo lo que vayamos a necesitar para realizar el menú. Es importante que mires bien la despensa para evitar comprar de más.

  3. Es recomendable ir a comprar siempre con el estómago lleno, es decir, que será una compra más eficaz si vamos después de desayunar o de comer, pues reducimos mucho la compra impulsiva. También hidratarse bien, ya que en muchas ocasiones se puede llegar a confundir sed con apetito y tendremos el mismo resultado que en otras ocasiones.

  4. Cuidado con los productos light ... Cuando se adquieren productos light no hay que llevarse a engaño: también engordan. No obstante, la etiqueta de ligero o light lleva a muchos consumidores a comer en exceso bajo la equivocada idea de que no tienen calorías. No es así. Hay que cerciorarse de que las etiquetas light, bajo en calorías o sin azúcares añadidos no esconden en realidad una desequilibrada composición nutricional o un exceso de aditivos.

  5. Dar prioridad a los productos frescos, Si vas a comprar a un mercado, tienes menos posibilidad o “necesidad” de comprar alimentos ricos en calorías. Al hacer la compra hay que dar prioridad a los productos frescos frente a los procesados. Hay que procurar que la fruta y la verdura sean de temporada, lo que garantiza una mayor cantidad de vitaminas y una mejor relación calidad-precio. Las verduras, hortalizas y frutas han de ser de colores muy variados para asegurar todos los nutrientes y vitaminas. Si la compra se hace para varias semanas, una buena opción es comprar los productos frescos para consumo inmediato y adquirir congelados para más adelante.

6. Comparar la lista con el carrito de la compra

Un buen ejercicio es, una vez hecha la compra, comparar el carrito real con la lista previa. Es la mejor manera de darse cuenta de si ha habido una desviación considerable con respecto a lo previsto y de pensar en formas de solucionarla para próximas ocasiones.

7. Dedica un tiempo para el leer las etiquetas

Al hacer la compra, conviene repasar la etiqueta nutricional donde vienen todos los componentes. En las etiquetas de los alimentos, los ingredientes citados en primer lugar son los que están presentes en mayor cantidad en el producto.

Recomendaciones:

  1. Revisa el contenido de fibra de los cereales, panes y granos. Un alimento con al menos 5 gramos por ración es una buena fuente de fibra.

  2. Revisa cuánta grasa y azúcar hay en una ración. Cada 5 gramos equivalen a una cucharadita. Algunas bebidas pueden tener hasta 60 gramos de azúcar, es decir 12 cucharaditas. Este tip es bastante bueno para visualizar cantidades y evitar el azúcar en exceso.

  3. Las frutas y verduras congeladas, aunque no son mi primera elección, ya que las prefiero frescas y crudas, cuando tengo complicaciones de tiempo me sacan del apuro pues son muy prácticas. Puedes agregar estas verduras a sopas y guisados para aumentar su valor nutritivo.

Para finalizar, quiero compartir contigo mi lista de compras en el supermercado. Aunque siempre prefiero comprar mis alimentos en mercados locales, también compro algunos productos en el supermercado.

Mi lista de compras en el supermercado
  1. Arroz integral

  2. Avena natural

  3. Amaranto, chia, linaza

  4. Nueces

  5. Almendras

  6. Arándanos

  7. Frijol

  8. Pan integral con granos enteros

  9. Queso panela

  10. Yogurt natural sin azucares añadidas

  11. Alegrías de amaranto

  12. Frutas de temporada: piña, plátano, naranja, limones, duraznos, manzanas, ciruelas, sandía, melón, papaya, etc.

  13. Verduras: col, lechuga, apio, espinaca, zanahoria, cebolla, jitomate, chiles verdes, pimientos, jícama, pepino, betabel, germinado de alfalfa y trigo, jengibre, ajo, tomate verde, rábanos

  14. Aceite de oliva, vinagre balsámico

  15. Especias y hierbas aromáticas

  16. Huevo

  17. Té verde

Espero que sea para ti de mucha ayuda este articulo y lo pongas en práctica, te invito hacer un análisis de tu carrito de compras para descubrir qué tan saludables son los alimentos que compras!!

  • ¿Qué descubriste?

  • ¿Crees que podrías sustituir algunos alimentos muy procesados por otros más naturales y saludables?

Tal vez hasta descubras que hasta tus gastos disminuyeron !!!

La alimentación tiene que ser algo para disfrutar y sobretodo saludable para ti y tu familia. Es por ello que algunos puntos empiezan en la compra.

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